La tecnología se usó de la peor manera en una institución educativa del barrio Las Lomas de la capital, donde descubrieron a un elector aparentemente intentando votar con una microcámara oculta en sus anteojos.
Los trabajadores notaron algo raro en los lentes del hombre de 31 años y alertaron a la Policía.
Al verificar el anteojo, los agentes confirmaron que tenía una camarita con zoom a los costados. El votante terminó confesando que otra persona le dio el aparato, lo que permitió también la detención de su cómplice.
La fiscal Sandra Ledesma intervino en el caso y dispuso que ambos involucrados queden tras las rejas en la comisaría, a disposición del Ministerio Público.