Según la denuncia, el conflicto se inició luego de que una falla técnica en la computadora de la estudiante durante un examen le provocara una crisis emocional. El padre sostiene que, pese a que la universidad cuenta desde 2021 con un protocolo para la atención de alumnos con TEA, este no habría sido aplicado de manera adecuada, lo que derivó en una serie de situaciones que afectaron el bienestar de la joven.
Almada también denunció que, durante un proceso de amparo judicial para solicitar la repetición de la evaluación, su hija habría sido encerrada en una habitación contra su voluntad. Tras el fallecimiento de la estudiante, la familia encontró escritos y mensajes que, según afirma, evidenciarían episodios de bullying por parte del entorno educativo, incluidos funcionarios y docentes. Con la investigación, buscan esclarecer las responsabilidades y determinar si existieron omisiones institucionales en el caso.