La intervención masiva responde a datos de inteligencia que detectaron el uso sistemático de estos dispositivos dentro del recinto, donde guardan reclusión peligrosos criminales, muchos de ellos trasladados desde zonas fronterizas.
Las autoridades buscan desmantelar estas redes delictivas que operan desde el encierro, en un procedimiento que se desarrolla bajo un intenso frío y cuyos resultados finales, con el conteo de lo incautado, se darán a conocer en el transcurso de la tarde.
Este despliegue vuelve a poner bajo la lupa la presunta complicidad de los funcionarios penitenciarios para el ingreso de tecnología y privilegios ilegales al penal. De hecho, la requisa se realiza a solo quince días de que Ramón González Daher y su hijo fueran trasladados a la cárcel de Emboscada tras descubrirse que habitaban una “celda VIP” en esta misma penitenciaría de Coronel Oviedo.
En dicho espacio, que funcionaba prácticamente como una oficina comercial particular, los emblemáticos internos contaban con aire acondicionado, televisión, computadoras, acceso a internet y teléfonos móviles desde los cuales seguían manejando sus negocios de cobranzas.