Los disturbios se desataron en momentos en que el equipo local se encaminaba a la derrota y los espectadores comenzaban a abandonar las instalaciones. De acuerdo con las imágenes de circuitos cerrados de la zona, la vía pública se convirtió rápidamente en un escenario de batalla campal, donde se registró un masivo intercambio de piedras y botellas.
En medio del caos, las grabaciones captaron a un hombre con abrigo negro y bermuda apuntando con un arma presuntamente hacia el sector donde se encontraban los uniformados, instante en el cual se produjo el disparo fatal.
La investigación del Ministerio Público se centra actualmente en esclarecer el origen exacto del proyectil, debido a que existen versiones encontradas que señalan que la bala mortal pudo haber provenido de las filas de los propios efectivos intervinientes.
Ante esta situación, la Fiscalía ordenó la realización de pruebas de residuos de disparo a todos los agentes asignados a la cobertura de seguridad, además de disponer una autopsia forense que será clave para determinar el calibre, la trayectoria del proyectil y el arma utilizada.
El trágico suceso provocó pánico y conmoción entre los vecinos de los alrededores, quienes relataron haber vivido minutos de extrema zozobra por la balacera. Una pobladora cuya vivienda colinda con el estadio relató que se vio obligada a cerrar su negocio de urgencia y ocultar a sus hijos dentro de un ropero por temor a los proyectiles perdidos, lamentando que, si bien las peleas entre facciones son habituales en el lugar, la violencia nunca antes había escalado a un nivel de letalidad similar.