De acuerdo con el informe, 13 de los feminicidios ocurrieron dentro de una vivienda, mientras que los cuatro restantes se registraron en la vía pública. Las víctimas tenían entre 12 y 80 años, entre ellas una niña de 12 años y dos mujeres pertenecientes a comunidades indígenas.
Los datos también evidencian que, en la mayoría de los casos, los agresores pertenecían al círculo cercano de las víctimas. Siete feminicidios fueron cometidos por exparejas y seis por parejas actuales. En los demás casos, los responsables fueron identificados como un hijo, un padrastro y dos personas conocidas.
En cuanto al método utilizado, el arma blanca fue la más frecuente, presente en 10 de los 17 casos. En otros tres episodios se utilizaron armas de fuego.
La violencia feminicida también dejó consecuencias directas en las familias de las víctimas. En total, 33 hijos quedaron huérfanos, de los cuales 24 son menores de edad, según las estadísticas del Ministerio Público.
El departamento Central concentra la mayor cantidad de casos, con nueve víctimas, seguido por Concepción, con tres. También se registraron feminicidios en Canindeyú, Alto Paraná, Caazapá y Asunción.
Las autoridades destacan la necesidad de analizar tanto los feminicidios consumados como los intentos registrados para fortalecer las medidas de prevención y protección. En lo que va del año, 25 mujeres lograron sobrevivir a ataques considerados intentos de feminicidio, casos que también constituyen una señal de alerta sobre situaciones de violencia que pueden escalar hasta consecuencias fatales.