Núñez sostuvo que la eventual candidatura de Cartes representaría un “reconocimiento moral” y una forma de reparar lo que considera una injusticia cometida cuando el entonces presidente de la República no pudo asumir como senador activo pese a haber sido electo.
La propuesta se da poco después de que el oficialismo no lograra avanzar con el tratamiento de un proyecto de ley relacionado con la senaduría vitalicia. La iniciativa buscaba reglamentar esta figura contemplada en la Constitución Nacional para los expresidentes de la República.
El planteamiento también surge luego de que Cartes confirmara su intención de buscar la reelección como presidente de la ANR, situación que volvió a instalar entre referentes de Honor Colorado la posibilidad de su retorno a la actividad legislativa.
Desde la oposición cuestionaron la propuesta y la calificaron como una estrategia para desviar la atención de problemas que afectan a la ciudadanía, entre ellos la falta de medicamentos en hospitales públicos.
Los sectores opositores señalaron además que la Constitución establece que los expresidentes son senadores vitalicios, con voz pero sin voto, y sostuvieron que esta condición les impide competir por una banca activa en el Senado.
Ante este escenario, también advirtieron que impulsar la candidatura de Cartes podría generar un nuevo conflicto en torno a la interpretación y el cumplimiento de las disposiciones constitucionales.