Desde el asalto a Prosegur en 2017, considerado el “robo del siglo”, los grupos criminales han incrementado su capacidad operativa mediante el uso de explosivos, fusiles de alto calibre, drones y vehículos blindados.
Las organizaciones delictivas pasaron de atacar un solo objetivo a ejecutar golpes simultáneos contra varias entidades financieras, empleando tácticas para bloquear rutas y dificultar la respuesta policial.
Alto Paraná se consolidó como uno de los principales focos de esta modalidad criminal, donde las bandas cuentan con un poder de fuego que en muchos casos supera los recursos de las fuerzas de seguridad