Según el expediente judicial presentado, los agentes federales interrogaron a Marset y le extrajeron sus claves de seguridad mediante engaños y falsas promesas de reducción de pena, violando el debido proceso al no haberle advertido previamente sobre su derecho constitucional a guardar silencio.
El incidente ocurrió el 14 de marzo de 2026 en una sala de entrevistas de la terminal aérea de Dulles, y antes de que se le leyeran formalmente sus derechos constitucionales, un agente de la DEA desplegó ante el detenido la tabla de pautas federales. El oficial le prometió formalmente que si entregaba las contraseñas de sus dispositivos móviles, se le descontarían cuatro puntos de su eventual sentencia.
La defensa denuncia que el procedimiento incurrió en una abierta ilegalidad al omitir la lectura de los denominados “Derechos Miranda”, la advertencia legal que garantiza a todo detenido en territorio estadounidense el derecho a permanecer en silencio y a no declarar en su propio perjuicio
Los oficiales lo calificaron como un “acuerdo de cooperación"; sin embargo, la defensa sostiene que se trató de un engaño flagrante.