El sospechoso, de 30 años, fue interceptado tras un intento fallido de fuga por los pasillos del barrio, luego de ser detectado por las autoridades que buscaban desarticular su red de microtráfico y cumplir una orden judicial por el homicidio de un efectivo policial.
Durante la incursión, los agentes descubrieron una sofisticada sala de monitoreo privado desde la cual el cabecilla vigilaba toda la manzana y los accesos estratégicos para anticipar movimientos policiales o de bandas rivales.
El operativo resultó además en la detención de otros cinco sospechosos y la incautación de dosis de crack, teléfonos móviles y evidencia de la simbología religiosa que caracteriza a estos grupos. Según los investigadores, el Clan Ríos (antigua facción del Clan Rotela) mantiene actualmente una guerra territorial a muerte contra el Clan Ledesma por el control del tráfico de drogas en la periferia de la capital.
Con este golpe, las autoridades esperan reducir los niveles de violencia vinculados a las disputas entre clanes familiares que han convertido la zona en un escenario de constantes enfrentamientos armados.