El hallazgo ocurrió en inmediaciones de la desembocadura del arroyo San Lorenzo hacia el arroyo Yukury y el Lago Ypacaraí, en un sector de difícil acceso, rodeado de matorrales y acumulación de residuos. El cuerpo se encontraba parcialmente cubierto por sedimentos y arena.
Según los primeros indicios, la vestimenta y un anillo coincidirían con los que llevaba el menor al momento de su desaparición. No obstante, la confirmación oficial dependerá de los estudios forenses correspondientes.
El fiscal interviniente y el médico forense se trasladaron hasta el sitio, una propiedad privada conocida como Cabaña Don Ovidio, para el levantamiento del cadáver. Posteriormente, el cuerpo será trasladado a la morgue judicial para la autopsia e identificación formal.
El trágico desenlace se produce días después de que el padre del menor pidiera públicamente por su aparición, mientras continuaban las tareas de búsqueda en la zona.