Las filas se formaron desde tempranas horas y varios adultos mayores sufrieron descompensaciones, problemas de presión y desmayos. Los afectados calificaron la situación como una “vergüenza” y denunciaron la falta de previsión de las autoridades.
La demora se debió a la habilitación de solo tres cajas y a un trámite burocrático que obliga a acudir varias veces al banco antes de poder usar los cajeros automáticos. Comunicadores y usuarios calificaron el hecho como una “burla” hacia los más vulnerables.