La movilización, liderada por la licenciada Mirna Ayala en el Día Internacional de la Enfermería, busca frenar los atropellos contra el personal que afectan la atención de los asegurados.
La protesta surge como respuesta a un ambiente de zozobra generado por jefaturas que, según los denunciantes, ejercen un control autoritario y represivo. Las trabajadoras señalaron que cualquier reclamo de derechos fundamentales deriva en represalias inmediatas, tales como traslados arbitrarios o cambios de turno comunicados con escasa antelación.
Esta situación golpea con especial dureza a las enfermeras que son madres, quienes ven imposibilitada la planificación del cuidado de sus hijos ante la inestabilidad de sus horarios.
A la presión administrativa se suma la crítica carencia de materiales básicos en los centros asistenciales. Los manifestantes explicaron que trabajar sin las herramientas necesarias no solo compromete la salud de los pacientes, sino que los expone a ellos a sumarios administrativos por tareas que no pueden completar debido a la falta de recursos.
Esta combinación de factores ha derivado en un desgaste psicológico generalizado dentro del gremio.
Finalmente, los profesionales enfatizaron que el salario actual es insuficiente, lo que los obliga al pluriempleo para cubrir sus necesidades básicas. Con esta medida de fuerza, el sector exige un cese inmediato al maltrato y una inversión real en insumos, reafirmando que no permitirán que la precariedad continúe vulnerando su dignidad y la seguridad de los pacientes bajo su cuidado.