Manu, el joven que llegó al certamen luciendo alas de ángel, y Samu se midieron en un mano a mano infartante para definir quién aseguraba su lugar en la nueva temporada Calle 7 Al Límite. La prueba estuvo cargada de tensión desde el arranque, incluyendo una pausa del juez porque Manu compitió usando anillos, un detalle que Samu no dudó en reclamar inmediatamente.
Tras completar el tiempo reglamentario en un apretadísimo empate tres a tres, el jurado ordenó una última vuelta de desempate a todo o nada. Manu venía sacando una ligera ventaja y logró salir primero del circuito, pero se confió antes de tiempo: dominado por la emoción, se puso a festejar de espaldas y tocó la campanada sin haber llevado la argolla reglamentaria.
Aprovechando la terrible distracción de su oponente, Samu avanzó concentrado con su argolla, dio la campanada de forma correcta y se quedó con el triunfo en la cara de su rival. Lejos de llamarse a silencio, Samu tiró que no habla con perdedores y remarcó que él es el verdadero protagonista, mientras que Manu lo mandó a callar muy pichado, asegurando que le sacó ventaja en todo el circuito y prometiendo que se volverán a ver las caras en el repechaje.