Manu, un joven de 23 años que llegó desde Itauguá representando orgullosamente a la ciudad del ñandutí, pisó el estudio luciendo unas llamativas alas de ángel para marcar territorio. Sin guardarse nada, el escorpiano avisó de entrada que llegó al programa para adueñarse de la pantalla y correr a los competidores más viejos del certamen, prometiendo que su rostro y su personalidad lo van a convertir en la figura principal.
En medio de su vistosa presentación, se reavivó una feroz rivalidad que venía juntando rabia desde las jornadas de selección. Samu no ocultó su molestia ante la actitud de su nuevo compañero, tildándolo de “insoportable” y asegurando que durante las pruebas se creía la estrella de una telenovela al andarle diciendo a todo el mundo quién quedaba y quién no.
Lejos de achicarse ante las críticas de su rival, Manu redobló la apuesta y lo mandó de picada a la banca, recordándole que se va a tener que aguantar su presencia durante tres meses. Mientras Samu decía que la pelea le daba sueño y lo mandaba directo al repechaje, Manu se refugió en el cariño de su comunidad y en el apoyo de Elvio, a quien definió como su “papá” dentro de la competencia, dejando en claro que a él le llegó la hora de brillar en la televisión.