Pablo no solo ha enfrentado la vida sin brazos ni piernas, sino que ha criado a sus dos hijas en solitario, tras el abandono de su madre. Su historia es un testimonio conmovedor del amor paternal y la resiliencia.
Elida, su hija de 32 años, regresó de Argentina hace seis años para cuidar de él y de su abuela, Ignacia Delvalle, quien falleció hace un mes a los 97 años.
La vida de Don Pablo ha cambiado gracias a un aporte solidario que hizo posible la construcción de una casa adaptada a sus necesidades. Sin embargo, él prefiere su carretilla, que le resulta más cómoda para moverse. “Es mi hogar sobre ruedas”, dice con una sonrisa.
Actualmente Don Pablo percibe el sueldo del estado, Tekoporã y constantemente es asistido por un profesional de salud de su comunidad.
La historia de superación de don Pablo Acuña.
— Telefuturo (@Telefuturo) January 22, 2026
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