A finales del año pasado, la perrita Canela sufrió graves heridas tras explotar un artefacto pirotécnico en su boca. El hecho le destrozó la mandíbula y requirió una cirugía de reconstrucción histórica en el país. Actualmente, el animal se encuentra en proceso de recuperación a la espera de una segunda intervención quirúrgica.
La controversia se desató tras la orden de la jueza Carmen Rosana Román, quien determinó la restitución de Canela a sus dueños iniciales. La fundadora de la organización “Olfateando Huellas”, Diana Camaraza, calificó la decisión como una negligencia, señalando que los propietarios originales permitieron el accidente que casi le cuesta la vida al animal.
Tanto la organización civil como la Dirección Nacional de Defensa, Salud y Bienestar Animal confirmaron que apelarán el fallo judicial. Luis Rubín, representante de la institución pública, denunció que el proceso avanzó en el Poder Judicial sin que fueran notificados, a pesar de ser los denunciantes formales del caso de maltrato.
El rescate y tratamiento de Canela implicó millonarios costos económicos que fueron cubiertos por la fundación y la ciudadanía. Los profesionales médicos lograron reconstruir el rostro de la perrita mediante un procedimiento inédito en Paraguay.
Desde Defensa Animal señalaron que los dueños anteriores no visitaron a la perrita en ningún momento de su internación. Aunque los propietarios aseguran haber asistido, los responsables de su cuidado desmintieron dicha versión. El caso sigue bajo disputa legal para determinar el destino definitivo del animal.