La primera jornada de competencia no dio tregua y dejó las primeras secuelas físicas en la arena de Calle 7. Jordi compartió con sus seguidores el impactante resultado del exigente circuito, mostrando sus manos completamente peladas y ensangrentadas debido a la fricción de la prueba. Lejos de lamentarse por el dolor o la ventaja perdida ante sus rivales, el competidor enfrentó la situación con una actitud sumamente positiva y enfocada en la autosuperación.
A pesar de admitir que todavía no se encuentra al cien por ciento de sus capacidades físicas, el gladiador valoró el esfuerzo realizado en la pista y rescató el valor de haber completado las pasadas reglamentarias.
“Estoy contento y ahora me toca mejorar para que esto vuelva a pasar”, aseguró Jordi de manera firme, dejando en claro que las heridas de guerra solo son un impulso para volver con más fuerza en los próximos días.