La delincuencia en la zona alcanzó niveles críticos. Doña Alis, una de las afectadas, contó que perdieron más de 50 animales, equivalentes a la mitad de su producción, y que los delincuentes los venden por menos de la mitad de su valor real.
Cada lechón tiene un precio de entre 150.000 y 300.000 guaraníes en el mercado, pero los ladrones los rematan a reducidores por menos de 100.000 guaraníes.
Los delincuentes, armados con escopetas caseras, actúan con violencia, intimidando a los trabajadores e incluso golpeando a los propietarios.
Aunque la Comisaría logró detener a algunos sospechosos, la Fiscalía liberó a uno de ellos, generando frustración entre las familias. Ante la falta de garantías, evalúan cerrar o cambiar de rubro tras años de esfuerzo en la cría de cerdos.