La historia se remonta a 1865, cuando el mariscal Francisco Solano López ordenó el avance de tropas paraguayas hacia el sur con el objetivo de apoyar a sus aliados uruguayos. Tras atravesar territorio argentino, unos 2.350 soldados ingresaron a Brasil y el 10 de junio de ese año ocuparon la ciudad de São Borja luego de intensos enfrentamientos. La campaña finalizaría meses después con la rendición paraguaya en Uruguayana.
Hoy, el principal vestigio de aquella batalla es el denominado “Cementerio Paraguayo”, un terreno donde fueron enterrados en fosas comunes soldados de ambos bandos. En el lugar solo permanece una cruz, sin placas, monumentos ni referencias oficiales que recuerden el sacrificio de los combatientes paraguayos.
El historiador Renato Angulo Aponte, autor de una investigación sobre esta campaña, sostiene que el sitio merece ser recuperado como parte del patrimonio histórico regional. Según explicó, el objetivo no es reabrir viejas disputas, sino preservar la memoria de los soldados que murieron lejos de su patria y promover el reconocimiento de escenarios históricos que, a diferencia de Humaitá o Curupayty, permanecen prácticamente desconocidos para los paraguayos.