El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, repudió públicamente las expresiones de la legisladora y afirmó que el racismo es un “flagelo” que debe ser erradicado tanto del deporte como de la sociedad. En la misma línea, la Federación Francesa de Fútbol calificó los dichos como “absolutamente despreciables, criminales y reprobables” y confirmó que impulsará acciones legales ante la Fiscalía francesa.
De acuerdo con la legislación de ese país, este tipo de hechos podría ser castigado con hasta un año de prisión y una multa, aunque todavía deberá analizarse si la normativa puede aplicarse a una parlamentaria extranjera.
Tras la repercusión, Amarilla eliminó las publicaciones cuestionadas, admitió haber cometido un “exceso” y pidió disculpas, especialmente a la comunidad afrodescendiente. La senadora sostuvo que sus expresiones responden a patrones culturales adquiridos durante la dictadura de Alfredo Stroessner y aseguró que actualmente se encuentra en un proceso de “deconstrucción” para modificar ese tipo de conductas.
Pese a reconocer su error, la legisladora cuestionó la actitud de Mbappé durante el encuentro entre Paraguay y Francia, al que calificó de “arrogante, soberbio y mala persona”. Además, anunció que, si el delantero no ofrece disculpas por su comportamiento en el partido, presentará una denuncia en su contra por presunta violencia de género.
Amarilla también criticó a la FIFA por no pronunciarse sobre las supuestas ofensas que, según afirmó, la delegación francesa dirigió hacia Paraguay antes y después del compromiso.