El golpe habría alcanzado unos G. 400 millones, aunque en los allanamientos solo se recuperaron G. 300.000, monto que no correspondería al botín sustraído.
Según los investigadores, Oliver Colmán cuenta con antecedentes y debía cumplir arresto domiciliario, medida que no habría respetado al momento del hecho. Ante este caso, desde la Policía se planteó la posible implementación del uso de brazalete electrónico para personas con medidas sustitutivas, a fin de mejorar el control.
El hecho fue atribuido a la denominada “Banda de las Capuchas”, que ingresó al local con el rostro cubierto. Las primeras hipótesis señalan que el grupo habría actuado con planificación previa, ya que logró acceder con facilidad al interior del local y encontrar la llave de la caja fuerte.
La investigación también apunta a la posible participación de un “empleado desleal” que habría facilitado información clave, además de la sospecha sobre un guardia de seguridad que se encontraba descansando durante el asalto.
Si bien ya fueron detenidos dos sospechosos y se incautaron vehículos utilizados en la logística, las autoridades manejan la existencia de al menos cuatro personas más involucradas, consideradas parte del núcleo principal de la banda. La investigación continúa con el análisis de datos telefónicos y otras diligencias junto al Ministerio Público.