El incidente resultó en lesiones para el futbolista Jonathan Ramos, de 18 años, quien sufrió quemaduras y cortes en la pierna tras el impacto de uno de los proyectiles, por lo que debió ser trasladado a un centro asistencial.
Según informes policiales, los agresores llegaron al sitio en una camioneta roja y dos motocicletas, desde las cuales lanzaron los explosivos directamente hacia la integridad física de los deportistas.
Aunque Ramos fue el más afectado, se reportó que sus heridas no son de extrema gravedad. Actualmente, las autoridades se encuentran analizando imágenes de circuito cerrado para identificar a los responsables del atentado.
Tanto la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF) como el club Sportivo Luqueño emitieron comunicados de enérgico repudio ante lo sucedido. La APF anunció que trabajará con el Ministerio del Interior y la Policía Nacional para esclarecer los hechos. Por su parte, la directiva del club denunció que este no es un hecho aislado y criticó la “inacción, silencio y falta de resultados concretos” de las autoridades ante denuncias previas de hostigamiento y amenazas.
Este ataque se suma a un historial de violencia persistente en la zona, que incluye amenazas de muerte mediante grafitis y cartas con balas pegadas.
Pobladores también advierten sobre la peligrosa relación entre las barras bravas y el tráfico de drogas, mencionando que en operativos pasados han caído líderes de estos grupos vinculados al narcotráfico.