14 ene. 2026

ASÍ REACCIONÓ UNA VÍCTIMA DE LA INSEGURIDAD

Un conductor de Bolt arrolló, golpeó y quemó a un hombre quien, supuestamente, lo habría asaltado en la ciudad de Areguá. Testigos lograron grabar el momento en que el chofer intenta realizar «justicia por mano propia».

Screenshot_10-e1689102378857-600x360.jpg

En el video se escucha al presunto delincuente pidiendo perdón y clemencia al conductor quien furioso procedía a golpearlo. “Disculpame por favor”, decía el hombre tirado en el suelo.

El asalto de habría dado el pasado fin de semana cuando el conductor de la plataforma subió a su vehículo a dos jóvenes, quienes luego de algunas cuadras, lo amenazaron de muerte con un cuchillo y le exigieron la entrega del dinero.

El chofer de Bolt logró zafarse, y pudo atrapar a uno de los presuntos malvivientes mientras el otro logró huir corriendo. Con mucha impotencia y rabia, la víctima comenzó a golpearlo y quemarlo con el caño de escape.

Cuando llegaron los efectivos Policiales al sitio, trasladaron al presunto malviviente hasta un hospital y luego hasta la Comisaría. Posteriormente, la familia del supuesto delincuente denunció al trabajador de plataforma y también a algunos vecinos que ayudaron en la golpiza.

VER MÁS:
Los primeros quince días del 2026 registran un alarmante repunte de violencia de género en Paraguay, con seis casos de feminicidio que han dejado familias enlutadas y varios niños huérfanos. Las autoridades llaman a reforzar la prevención y la atención de denuncias.
Agentes del Departamento de Investigaciones del área central detuvieron a un hombre de 29 años, conocido como alias “Chino”, sindicado como supuesto autor de varios robos de motocicletas de alto valor. El sospechoso contaba con antecedentes y se encontraba incumpliendo arresto domiciliario.
Un repartidor fue detenido tras matar a puñaladas a un presunto “motochorro” en el barrio Santísima Trinidad. Aunque el hecho fue inicialmente considerado como justicia por mano propia, la Policía investiga si se trató de un posible ajuste de cuentas, ya que víctima y victimario eran vecinos y se conocían.