De acuerdo con la denuncia, el profesional fue interceptado mientras circulaba con su pareja y cuestionó la legalidad de la barrera, al señalar que no observó una patrullera identificada ni una orden de servicio visible en el lugar donde se realizaba el control.
La situación se tornó más tensa cuando los agentes intentaron trasladarlo hasta una caseta para someterlo a una prueba de alcotest ante una supuesta sospecha de consumo de alcohol. El médico se negó al considerar que el procedimiento no se ajustaba a derecho.
Durante el incidente, el ciudadano solicitó la presencia de un fiscal y grabó todo lo ocurrido con su teléfono celular. Por su parte, los uniformados defendieron su actuación alegando que podían intervenir de oficio ante la presunción de un hecho punible.