12 ene. 2026

Arcilla negra o ñai’ũpo fue declarado Patrimonio Cultural

La técnica ancestral del barro negro conocida como ñai’ũpo obtuvo su incorporación oficial a la lista de salvaguardia urgente de la UNESCO. Este reconocimiento lo declara Patrimonio Cultural Inmaterial.

Mujeres trabajando con la arcilla negra

La confirmación fue anunciada por Natalia Ántola, directora general del Patrimonio Cultural y representante de Paraguay ante el Comité Intergubernamental. Para las autoridades, este reconocimiento es sumamente importante, ya que otorga gran visibilidad y establece un compromiso para el país en la salvaguardia de esta manifestación del arte paraguayo.

Técnica ancestral y origen precolombino

Ántola explicó que el ñai’ũpo es una técnica ancestral de barro negro que se moldea enteramente a mano. Ha sido transmitida por generaciones, especialmente de madre a hija, en las localidades de Itá, Tobatí y Yaguarón. Su origen se remonta al Paraguay precolombino, simbolizando uno de los oficios más antiguos y representativos del país, recordando el Paraguay de sus indígenas.

La inclusión en la lista de salvaguardia urgente de la UNESCO es una categoría especial que protege las prácticas que se encuentran en riesgo y exige al país la aplicación de medidas concretas para su preservación. La transmisión de generación en generación es clave, y gracias a esta labor, se siguen elaborando y usando estos elementos en la actualidad.

Las autoridades se mostraron felices y comprometidas con la causa, señalando que el reconocimiento es un compromiso para salvaguardar estas técnicas.

VER MÁS:
Dos delincuentes, a bordo de una motocicleta, asaltaron una agencia de viajes situada en el predio de una estación de servicios, en la ciudad de Fernando de la Mora. Los malvivientes lograron alzarse con la recaudación semanal, que asciende a G. 112 millones.
Una mujer protagonizó un tenso episodio en Paraguarí al oponerse a un control policial sobre una camioneta que estaba bajo sospecha de tener el chasis clonado.
Un adolescente de 14 años, identificado como Anderson, murió ahogado en un arroyo del barrio San Sebastián, mientras estaba bajo el cuidado de su padre.