El intendente irrumpió en el lugar y lo atacó con una guacha o látigo, causándole lesiones en la cabeza y el cuerpo, además de provocar daños al vehículo del comunicador, frente a varios testigos.
Alcaraz relató que había acudido al domicilio tras ser convocado para una entrevista y compartir un tereré con la ex pareja del intendente.
Señaló que no realizó la denuncia de inmediato por falta de confianza en la comisaría local, a la que cuestionó por presunta impunidad. Según su versión, el ataque estaría relacionado con publicaciones periodísticas previas.
Por su parte, Pablo Karajallo minimizó lo ocurrido y aseguró no tener “pesa de conciencia”, calificando la agresión como un “castigo ejemplar”.
El intendente, que buscaría la reelección, justificó su accionar como una forma de “corregir” al comunicador, generando fuerte repudio por la violencia ejercida contra un trabajador de prensa.