La problemática afecta principalmente a las calles Chovoreca, Paso Bogarín y Espinillo, donde, según los residentes, la falta de infraestructura adecuada provoca que el barrio quede completamente inundado cada vez que se registran lluvias intensas.
Los afectados aseguran que muchas viviendas quedaron por debajo del nivel de la calle debido a la acumulación de sedimentos arrastrados por el agua, lo que facilita el ingreso del raudal a los hogares. También cuestionan las soluciones implementadas por la Municipalidad, como la colocación de caños de 60 centímetros de diámetro, al considerar que son insuficientes y se taponan rápidamente con residuos.
Ante esta situación, los vecinos reclaman la reactivación de un antiguo proyecto que contempla la construcción de un puente diagonal para canalizar correctamente el agua proveniente de los arroyos cercanos y reducir el impacto de las lluvias.
Asimismo, señalaron que la falta de una solución definitiva ha generado conflictos entre los propios pobladores, ya que algunos optan por cerrar calles de manera improvisada para desviar el agua y proteger sus viviendas, lo que termina trasladando el problema a otros sectores del barrio.