Las excavaciones abandonadas en el Barrio Santo Domingo se han convertido en un grave peligro, provocando erosión en los cimientos de las casas y caos en el tránsito. Los residentes denuncian que estas zanjas actúan como “trampas mortales” cada vez que llueve, exponiendo a los frentistas a riesgos inminentes de derrumbe.
La obra, adjudicada al Consorcio Pluvial Santos por más de 32.389 millones de guaraníes, ha tenido un avance casi nulo desde que inició en 2025. Este proyecto, financiado con bonos municipales, se encuentra estancado debido a denuncias por desidia administrativa y presuntos desvíos de fondos públicos bajo la gestión actual.
Actualmente, los locales comerciales sufren inundaciones constantes por el desborde de raudales que las zanjas no logran contener. Mientras el peligro persiste, la investigación fiscal sobre las irregularidades financieras se mantiene prácticamente paralizada, dejando a la comunidad sumida en un escenario de promesas incumplidas.