La gladiadora reconoció que el camino estuvo lleno de sacrificios emocionales y físicos, pero remarcó que su mentalidad cambió para no rendirse ante las adversidades del certamen. Su motor principal es su familia y el deseo de dejar una huella: “Quiero campeonar por mi hija, para que el día de mañana diga que su mamá fue campeona de un programa muy importante, y por mi mamá que me ve todos los días”.
Al momento de analizar a sus rivales, Cami asumió su realidad en el grupo de aspirantes pero avisó que no la van a pisar: “Sé que me estoy enfrentando a grandes campeonas. Creo que soy la única que todavía no llegó a una final, pero eso no me hace de menos ni mucho menos voy a achicarme; me sirve de motivación para esforzarme todavía más”.
Sobre el mano a mano directo contra Araceli, la definió como una oponente muy fuerte pero igualada en lo físico, asegurando que venderá cara la derrota y que confía plenamente en su propia capacidad para meterse en la definición.