El titular de la SENAD, Jalil Rachid, calificó la captura de Sebastián Marset como un “antes y un después” para la seguridad regional. Según el ministro, el líder narco operaba principalmente desde Bolivia con una base que incluía túneles, vehículos blindados y aeronaves, lo cual demuestra el alto poder económico y tecnológico de su estructura criminal.
Actualmente, las autoridades paraguayas y bolivianas colaboran en el peritaje de celulares y sistemas GPS para reconstruir los movimientos del prófugo en países vecinos. Estos datos serán determinantes para confirmar si Marset volvió a entrar a Paraguay tras su huida inicial e identificar a los colaboradores de sus redes logísticas remanentes.
Finalmente, Rachid consideró “casi imposible” que la organización se reorganice debido a la fuerte presión internacional y su inminente juzgamiento en Estados Unidos. Se espera que el proceso en territorio norteamericano aporte información adicional valiosa para cerrar definitivamente el cerco sobre sus operaciones transnacionales.