El diésel podría subir entre G. 500 y G. 800 por litro, mientras que las naftas tendrían un aumento de entre G. 350 y G. 500.
Desde julio, las empresas mantenían los precios sin cambios para evitar perder clientes, pero aseguran que ya no pueden absorber la diferencia.
El monto final dependerá de cada distribuidora, que tiene la potestad de fijar sus precios.