Hoy en día se usa la palabra ansiedad para cualquier cosa, pero en realidad es la forma que tiene el cerebro de avisarnos que algo nos da miedo o preocupación. El problema empieza cuando no la controlamos y el cuerpo reacciona: nos mordemos las uñas, nos rascamos, nos cuesta concentrarnos o dejamos todo para después.
La especialista aclaró que la ansiedad no es una enfermedad que se cura de un día para otro, sino algo con lo que aprendemos a vivir. Por eso, si no podés pagar un psicólogo, existen varias técnicas fáciles que podés probar en tu casa:
Controlá tu respiración: Tomá aire en cuatro segundos y largalo despacio en seis. Esto le manda oxígeno al cerebro y te ayuda a pensar mejor.
Usa tus sentidos: Para salir del ataque de pánico o la sobrecarga, mirá a tu alrededor y contá cinco cosas que veas. Eso te vuelve a poner en el presente.
Escuchá música o caminá: Salir cinco minutos al aire libre o escuchar tus canciones favoritas ayuda a cambiar el chip.
Aprovechá el arte: Dibujar, pintar o bailar son excelentes formas de descargar la tensión acumulada.
Por último, la psicóloga pidió prestar atención a los chicos. Si vemos que están muy ansiosos en la escuela, es importante hablar con ellos y no dejar pasar el tema para que no crezcan con inseguridades o depresión.