En la caminata, las personas contaron sus experiencias y la mayoría coincidió en que la línea es muy fina. Varias personas explicaron que un simple saludo, una sonrisa o un gesto atento muchas veces se malinterpretan como una señal para ligar.
Otras personas comentaron que les pasó de los dos lados: intentaron ser bien educadas y la otra persona pensó otra cosa, o al revés, creyeron que les estaban coqueteando cuando solo era amabilidad.
Por último, no faltaron los que dijeron que la tienen clara y saben diferenciar sin problemas cuándo es solo cortesía. Al final del recorrido quedó claro que, para la mayoría, la amabilidad y el coqueteo se confunden muy seguido.