14 may. 2026

Monseñor Valenzuela en Caacupé: “Paraguay vive su propio Halloween todos los días”

El monseñor Ricardo Valenzuela analizó la situación social y de seguridad de Paraguay, aseverando que el país vive su propio Halloween todos los días. Ocurrió en la homilía del domingo en la Basílica de Caacupé.

Monseñor Ricardo Valenzuela

El religioso criticó el individualismo y el relativismo, asegurando que la violencia cotidiana es ejercida por criminales “sin máscaras” que portan armas reales.

Valenzuela explicó que esta realidad cotidiana de terror se observa en las calles, donde “personas sin máscaras siembran miedo y destruyen vidas”. El monseñor profundizó en su comparación, indicando que, a diferencia de la festividad tradicional, los “Halloween” que pululan a lo largo y a lo ancho de las calles paraguayas no tienen máscaras de Drácula y no llevan juguetes.

Entre las armas mencionadas por el monseñor que utilizan estos individuos para infundir el terror en todos los ciudadanos se encuentran cuchillos, machetillos, pistolas, ametralladoras y bombas.

Además, también identificó factores sociales y morales que, a su juicio, contribuyen al avance de esta violencia. Criticó fuertemente cómo el tiempo actual promueve intensamente el individualismo y el relativismo.

Según Valenzuela, este contexto permite que la violencia, los ataques contra la vida y la familia, y el desprecio por los valores humanos, valores cristianos estén ganando terreno.

VER MÁS:
Una masiva marcha se realizó sobre la avenida Mariscal López para reclamar la inclusión de docentes universitarios y funcionarios en el régimen de jubilación escalonada contemplado en el proyecto de ley de la caja de jubilaciones.
La adjudicación de un departamento del complejo Residentas 1 al senador Javier “Chaqueñito” Vera generó una fuerte polémica por las condiciones privilegiadas del financiamiento y por el cambio de reglamento del MUVH que permitió su acceso al programa.
Los allegados del trabajador piden un audio o video que confirme su estado de salud ante el silencio de los captores en Canindeyú