La masiva dimisión de profesionales de blanco golpea directamente a servicios extremadamente sensibles como anestesiología, cirugía pediátrica, terapia intensiva y neurocirugía. Entre las instituciones más afectadas se encuentra el Hospital de Trauma, donde presentaron su dimisión 37 médicos del área de anestesiología, 19 de los 23 neurocirujanos de guardia y los cuatro traumatólogos infantiles disponibles. Asimismo, en el Hospital Pediátrico Niños de Acosta Ñu renunciaron 141 de sus 164 especialistas, lo que pone en inminente peligro la cobertura de más de 1.000 niños internados, incluyendo las 26 camas de terapia intensiva.
Los médicos renunciantes manifestaron que la decisión no obedece únicamente a reivindicaciones salariales, sino a la imposibilidad ética de seguir trabajando en condiciones de extrema precariedad y desabastecimiento hospitalario.
En el Hospital de Acosta Ñu denunciaron la falta de insumos tan elementales como atropina y tilefrina, gasas que no absorben fluidos y clips para cirugías laparoscópicas, obligando a los cirujanos a pedir a los familiares que compren los materiales o a costearlos de su propio bolsillo.
En el Nacional de Itauguá, los médicos también formalizaron su salida en medio de fuertes reclamos. La situación fue calificada como desesperante, ante el abandono total del Gobierno, señalando que las personas deben encadenarse para exigir medicamentos oncológicos básicos y que el tomógrafo otorga turnos recién para el año siguiente.