Durante su homilía del quinto domingo de Cuaresma, la autoridad religiosa detalló que el país enfrenta un “escenario duro de la muerte en todas sus formas”. Valenzuela precisó que las muertes de niños pequeños se deben principalmente a neumonía, diarrea y complicaciones en nacimientos prematuros, factores que reflejan carencias en el sistema básico de salud.
En cuanto a la juventud, el obispo señaló que la mayoría de los fallecimientos corresponden a causas externas y prevenibles. Sin embargo, estas tragedias se ven potenciadas por factores sociales críticos como: la exposición a la violencia y pobreza, el consumo de sustancias y la falta de supervisión y la imprudencia por desatención.
El mensaje concluyó enfatizando que estas pérdidas humanas son el resultado de un entorno donde la falta de apoyo y la vulnerabilidad social condenan a los sectores más jóvenes y desprotegidos.