El ambiente ya venía tenso y las chicas querían sacarle la verdad a Ara sobre unos comentarios bastante pesados que supuestamente anduvo diciendo a las espaldas de sus compañeras. “Dije cosas muy densas... si les cuento, nunca más me van a hablar”, tiró Araceli de entrada, queriendo esquivar el bulto. Pero Eve y Gloria no se la dejaron pasar tan fácil y la apuraron al toque: o soltaba la lengua o se quedaba sin amigas.
Al verse acorralada, Ara no tuvo otra que abrir su corazón y confesar que en su momento sintió un poco de rencor y envidia hacia el grupo. Explicó que le dolía que la gente en las redes dijera que Gloria era mejor que ella o que Eve ya tenía el título de campeona en el bolsillo, haciéndola sentir menos. Para rematar y meterle un poco de su clásica chispa, Ara tiró: “Envidia ya no va a haber, porque al menos yo ya gané”, dejando en claro que el ego competitivo sigue intacto.
Después de que Eve le recordara que antes de ser amigas solía tirar comentarios bastante mala onda para hacerse notar, las gladiadoras decidieron dejar el pasado atrás para que terceros no arruinen la interna del Rojo. Entre risas y reclamos, llegó el esperado perdón. Eso sí, el pacto de paz se selló con promesas importantes: Ara prometió no gritar más, Eve prometió dejar de ignorarla con los auriculares y, para coronar la reconciliación, armaron plan para ir a merendar juntas a una linda cafetería. ¡Hay paz en el bloque de las chicas!