Paola Solís, oriunda de San Juan Bautista, Misiones, vivió un hecho que sorprendió tanto a su familia como al equipo médico. En 2018 fue diagnosticada con un tumor en el tronco encefálico, considerado inoperable y terminal por su ubicación crítica. Tras el avance de la enfermedad, cayó en coma y los médicos recomendaron cuidados paliativos, dando por inevitable su fallecimiento.
Luego de seis meses de inconsciencia, y cuando ya se encontraba en su casa junto a sus familiares, Paola despertó de manera inesperada. Fue trasladada de urgencia a un centro médico, donde una resonancia magnética reveló un dato asombroso: el tumor había desaparecido por completo, sin que existiera una explicación científica clara para el caso.
El neurocirujano que la atendió admitió no comprender cómo una lesión de ese tipo pudo extinguirse sin tratamiento. Paola, por su parte, asegura que su recuperación es fruto de la fe y las oraciones de su comunidad. Hoy, ya consciente y en proceso de recuperación, comparte su historia como un mensaje de esperanza para quienes atraviesan diagnósticos médicos adversos.