El pase de Paraguay a octavos de final desató una fiesta total que continúa intacta. En un recorrido por Palma y el Mercado, la gente revivió el infarto de la tanda de penales, el desahogo monumental tras el tiro afuera de los alemanes y las celebraciones que se extendieron hasta altas horas de la madrugada.
Las figuras del encuentro se llevaron todos los aplausos: Julio Enciso por su gol y el arquero Orlando Gill, a quien la hinchada ya pide como el mejor del Mundial por sus tapadas clave.
Con la felicidad al 100% y el espíritu albirrojo por las nubes, la gente se muestra más que confiada para el próximo desafío del sábado y asegura que la selección de Gustavo Alfaro está lista para seguir haciendo historia.