En una reciente audiencia, el juez rechazó el pedido de la defensa para desestimar la causa, que alegaba falta de garantías procesales debido a las sanciones que bloquean el uso de fondos venezolanos para pagar abogados. Con esta decisión, el proceso continuará bajo jurisdicción estadounidense.
Uno de los puntos en discusión es el financiamiento de la defensa legal. Maduro solicitó que el Estado venezolano cubra los costos, pero las restricciones impuestas por Washington complican esa posibilidad y el tribunal aún no definió cómo se resolverá este aspecto.
Durante su primera comparecencia, el exgobernante se declaró “no culpable” y se autodefinió como un “prisionero de guerra”, rechazando las acusaciones en su contra.
En el caso de Flores, la defensa informó que presenta problemas cardíacos y solicitó autorización para iniciar estudios médicos, lo cual fue aceptado por el juez dentro del proceso.
La causa sigue en etapa preliminar y podría extenderse por varios meses o incluso años, mientras se mantienen vigentes las acusaciones por narcotráfico y conspiración en territorio estadounidense.