La decisión generó una fuerte reacción de organizaciones defensoras de animales y de la Dirección Nacional de Defensa, Salud y Bienestar Animal, que expresaron su desacuerdo y advirtieron sobre posibles riesgos para la integridad del animal.
Mientras la familia de Canela celebró el fallo y sostuvo que las lesiones sufridas por la mascota fueron consecuencia de un accidente, activistas y autoridades consideran que la perrita debería continuar bajo el resguardo de la organización protectora que asumió su recuperación.
El caso se remonta a comienzos de este año, cuando Canela resultó gravemente herida en un hecho relacionado con el uso de pirotecnia. Como consecuencia de las lesiones, perdió parte de la mandíbula y debió someterse a un complejo tratamiento veterinario. A raíz del episodio, el Ministerio Público abrió una investigación e imputó a uno de los menores de la familia por la presunta comisión del hecho punible de crueldad animal.
Desde entonces, la perrita permaneció bajo el cuidado de la organización “Olfateando Huellas”, que se encargó de su tratamiento médico, rehabilitación y seguimiento permanente. Los integrantes de la agrupación sostienen que el bienestar de Canela debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración y consideran que la restitución representa un retroceso en materia de protección animal.
Por su parte, la Dirección Nacional de Defensa, Salud y Bienestar Animal emitió un comunicado en el que manifestó su desacuerdo con la decisión judicial y recomendó que la mascota continúe bajo la custodia de la organización protectora. La institución argumentó que existen preocupaciones respecto a las condiciones que podrían afectar nuevamente la seguridad y el bienestar del animal.
En contrapartida, la propietaria original de Canela calificó el fallo como una victoria y afirmó que permitirá demostrar que lo ocurrido fue un hecho accidental y no un acto de maltrato deliberado.