Según su testimonio, el centro asistencial no cuenta con medicamentos esenciales ni elementos básicos, obligando a la familia a cubrir los gastos.
En apenas tres días, la denunciante aseguró haber gastado más de G. 1.000.000 en fármacos e insumos que no fueron provistos por el hospital. Entre los faltantes mencionó medicamentos urgentes como la furosemida y la vitamina K, esta última difícil de conseguir y de alto costo.
La situación crítica se evidenció incluso antes del ingreso. El paciente fue atendido inicialmente en el hospital de Ypané, donde no había ambulancias disponibles, por lo que la familia tuvo que gestionar el traslado por cuenta propia.
Ya en Ñemby, la falta de recursos alcanzó niveles básicos: desde el hospital pidieron a la hija que comprara sábanas para la cama de su padre, evidenciando el estado de abandono en el servicio.
La denunciante, que enfrenta sola la situación mientras sostiene a su familia, expresó su indignación y preocupación. El caso vuelve a poner en foco las carencias estructurales del sistema de salud pública y la urgencia de respuestas por parte de las autoridades.