El Instituto de Previsión Social (IPS) atraviesa una crisis profunda por la falta de médicos especialistas. La razón es clara: los bajos sueldos y la enorme carga de trabajo están provocando que los profesionales renuncien y se vayan al sector privado, donde ganan en una semana lo que la previsional les paga en un mes entero.
Esta fuga constante dejó al IPS sin suficientes doctores en áreas clave como neurocirugía, endocrinología, reumatología y anestesia. Por eso los asegurados tienen que esperar varios meses para conseguir un turno o sufren demoras eternas para ser atendidos.
Lo más indignante es la diferencia de sueldos. Un neurocirujano formado en el exterior o un endocrinólogo con años de experiencia cobran entre 3.800.000 y 4.000.000 de guaraníes por trabajar 24 horas seguidas. En cambio, un consejero del IPS gana más de 25 millones de guaraníes juntándose una sola vez a la semana, y hay funcionarios en el Congreso que cobran hasta 100 millones sin hacer prácticamente nada.
Mientras los mejores médicos se van porque no pueden vivir con un sueldo tan bajo, los asegurados quedan desprotegidos pagando las consecuencias de un sistema injusto y abandonado.