En el bloque de veterinaria, la especialista Sofi Sosa explicó que ver una sola garrapata en un perro o gato es apenas la punta del iceberg. Según detalló, solo el 5% de la población de estos parásitos se encuentra sobre las mascotas, mientras que el 95% restante habita en el patio, el suelo o las paredes del hogar, esperando el momento para atacar.
Uno de los errores más comunes de los dueños es estirar y arrancar los bichos directamente con la mano o pinzas. La doctora advirtió que esta práctica ya no está recomendada: al estirarla, la garrapata deja sus ganchos clavados dentro de la piel del animal, lo que genera graves reacciones alérgicas e infecciones. En su lugar, recomendó el uso de comprimidos preventivos, los cuales hacen que el parásito se muera y se desprenda solo en un par de horas.
La solución está en la prevención
Para combatir este problema, la profesional destacó los siguientes puntos clave:
Comprimidos masticables: Son la opción más segura y eficaz. Ofrecen hasta 12 semanas de protección e incluso ya existen opciones que duran un año.
Cuidado con los gatos: Los felinos también sufren de garrapatas, ácaros y pulgas, pero jamás se les debe administrar el antiparasitario de los perros, ya que puede resultar altamente tóxico para ellos.
La amenaza de enfermedades: Más allá del desagrado visual, las garrapatas transmiten patógenos mortales para los animales. Incluso en Paraguay ya se registran casos de la enfermedad de Lyme en perros, una afección que también puede transmitirse a los humanos.
Para desinfectar el hogar, la profesional instó a no utilizar recetas caseras ni consejos de vecinos para evitar intoxicaciones. Lo ideal es consultar siempre con un veterinario sobre el uso periódico de productos específicos a base de piretroides para cortar el ciclo de vida del parásito, el cual puede durar hasta 90 días desde el huevo hasta la etapa adulta.