Magda, una joven comunicadora, falleció en el Instituto de Previsión Social (IPS) luego de una intervención al corazón marcada por la incertidumbre diagnóstica. Su esposo denunció que los médicos cambiaron la versión del problema repetidamente, pasando de un coágulo a una infección, lo que les hizo sentir que la utilizaron como “conejillo de indias”.
Durante la internación, la familia debió costear diariamente insumos básicos como alcohol y cánulas debido a la falta de materiales en el hospital. En un episodio crítico, se requirió un catéter de urgencia para diálisis, pero la farmacia estaba cerrada porque el encargado salió a cenar y nadie tenía su contacto para abrirla, retrasando una atención vital.
Hasta ahora, las autoridades del IPS no han brindado una explicación oficial sobre el deceso ni sobre las fallas administrativas denunciadas. El caso ha despertado una fuerte indignación pública al exponer la desidia y la precariedad que enfrentan diariamente los asegurados en la institución.