Cerca de diez familias del barrio Niño Jesús reportaron que el agua sale verde y con olor nauseabundo desde la última tormenta. El problema impide realizar tareas básicas como el aseo personal y el lavado de cubiertos, generando alarma por la salud de los niños.
Los residentes señalaron que, si bien para algunos es la primera vez, situaciones similares ya ocurrieron hace cuatro años. Ante la falta de potabilidad, los afectados se ven obligados a comprar agua mineral para el consumo diario por seguridad.
La aguatería “El Progreso” no responde a los reclamos telefónicos, forzando a los usuarios a ir hasta la oficina central en Asunción. Los vecinos exigen una solución urgente ante la desatención de la sede local y el evidente riesgo sanitario.