Según los allegados, el uniformado presentaba desde hace tiempo síntomas graves como tos persistente y esputos con sangre, que habrían sido minimizados por responsables del penal, quienes atribuyeron el cuadro a una supuesta gripe. La familia sostiene que la falta de atención oportuna agravó su estado de salud.
El diagnóstico se confirmó luego de una fibrobroncoscopía realizada el 28 de marzo, que detectó un tumor alojado en la carina con extensión hacia ambos bronquios. Actualmente, Ferreira permanece en estado delicado en terapia intensiva, a la espera de estudios laboratoriales que se realizan en el sector privado —debido a su indisponibilidad en el sistema público— y cuyos resultados estarán en aproximadamente 30 días para definir el tratamiento oncológico.
De acuerdo con el director del Hospital Militar, el paciente ingresó al servicio de urgencias el 23 de marzo, fue trasladado a una sala de aislamiento el día 25 para estudios complementarios y evaluado por un especialista el 26, quien indicó el procedimiento que finalmente permitió detectar el tumor.
Por su parte, el ministro de Defensa, Óscar González, rechazó las acusaciones de negligencia y aseguró que Ferreira recibió atención médica desde que manifestó dificultades respiratorias, incluso señalando que el traslado al hospital se realizó de manera inmediata ante la gravedad del cuadro.
El secretario de Estado también recordó que el militar enfrenta un proceso en la justicia ordinaria por presuntos hechos de privación ilegítima de libertad, secuestro, asociación criminal y extorsión grave.
Mientras se aguardan los resultados de laboratorio para iniciar el tratamiento, la justicia militar anunció que realizará verificaciones para corroborar los informes médicos relacionados al caso.