El caso salpica al entorno del senador Basilio Núñez, luego de que se revelara que Gustavo Mendoza fue designado en una dirección de transporte recientemente creada, con un salario que supera ampliamente sus ingresos anteriores. La situación generó sospechas debido a versiones que lo vinculan como exchofer del legislador.
Ante las críticas, Núñez negó cualquier relación laboral previa y defendió la designación, asegurando que Mendoza cumple con los requisitos para el cargo, pese a contar únicamente con formación secundaria. Sin embargo, la explicación no logró frenar el malestar en distintos sectores políticos.
Desde la oposición cuestionaron con dureza lo que consideran un uso discrecional de los recursos públicos, denunciando posibles prácticas de nepotismo y falta de transparencia. El caso reavivó el debate sobre los criterios de mérito y la necesidad de controles más estrictos en la asignación de cargos dentro del Estado.