El funcionario aprovechaba su posición en el área de consultorios para engañar al cuerpo médico y priorizar de forma irregular a pacientes que pagaban por turnos preferenciales, lucrando con la desesperación de personas en estado crítico.
El procedimiento se concretó cuando Saldívar recibió la suma de 2 millones de guaraníes por parte de un paciente con una grave dolencia intestinal, quien ya había sido extorsionado previamente con un pago inicial de 5 millones para asegurar su primera intervención.
Tras la denuncia, la Dirección Anticorrupción del Ministerio de Salud intervino en el caso, revelando que el detenido manipulaba los procesos administrativos internos para saltarse las listas de espera oficiales.
Actualmente, las investigaciones se extienden para identificar a posibles cómplices dentro de la institución y desmantelar por completo esta red que comercializaba la salud pública.