La Costanera de Asunción y la zona de San Lorenzo registraron graves bloqueos debido al alto nivel del agua, que dejó vehículos varados y conductores en riesgo. En el Mercado N° 1, las calles se transformaron en lagunas donde una camioneta fue arrastrada, obligando a los vecinos a rescatar al dueño sobre una tabla.
En Luque, la nula visibilidad complicó el tránsito mientras el agua inundaba casas en el barrio San Carlos, destruyendo muebles y electrodomésticos. Paralelamente, en Bella Vista, los raudales fueron tan peligrosos que los pobladores quedaron atrapados en sus viviendas al convertirse el terreno en un río caudaloso.
Finalmente, el desborde de obras pluviales y la falta de seguridad en alcantarillas afectaron severamente a barrios de Capiatá, como San Miguel y San Roque. En estas zonas, el agua ingresó con violencia a las propiedades, causando importantes pérdidas materiales a las familias afectadas por la tormenta.